
Es el gran hogar al que asisten los más pequeños de nuestro colegio; un espacio cálido, amable y tranquilo que cobija a los niños del primer septenio (primeros siete años de vida). Allí se realizan las tareas propias de una verdadera casa: hacer el pan, cocinar, lavar, cuidar de la huerta y del jardín. Por lo mismo, brindamos el almuerzo a los niños como una actividad esencial realizada dentro de la jornada.
El paso del tiempo y de las estaciones, en el gran ritmo del año, lo podemos vivenciar a través de rondas, cuentos y fiestas, que con cuidado y esmero preparamos en cada época.
La ubicación del colegio en un entorno natural, al pie de la Cordillera de Los Andes, nos permite establecer una viva y cercana relación con la naturaleza, cada día y en cada época del año.



